domingo, 29 de julio de 2018

Videos


Silvia Rivero Cusicanqui (Socióloga)
https://www.youtube.com/watch?v=1q6HfhZUGhc

Prestar atención a los siguientes términos y definirlos:
Pachacuti , Obejto Etnico no identificado, descolonizar la mirada, blanqueamiento como violencia, birlocha-birchola. complejo de aguayo, cheje. epítome del mundo vegetal.
¿Cual es el interés que puede despertar esta socióloga?

Rita Segato  (Doctora en antropología)
Canal Encuentro

La fiesta de la Pacha
Canal encuentro

Canal Pakapaka
La Pachamama

miércoles, 11 de julio de 2018

Para después de las vacaciones...

3º A
Comprobación de lectura de Fahrenheit 451, Ray Bradbury. 
Fecha: 31/07/2018

4º A
Evaluación de Antropología:
Temas : todos los artículos leídos sobre género. Están subidos al blog.
Agregar Lenguaje inclusivo ( Canción "Juntes hay que jugar")
La desgracia de ser mujer en la era victoriana y el contrato de trabajo de una maestra de 1923 ( recuerden que dijimos que era una traducción)
Fecha: 01/08/2018

4º B
Evaluación de Antropología
Temas: Artículos de opinión sobre género.
Lenguaje inclusivo. Lo visto en clase. Canción y video. (Relación con Baños de damxs y caballerxs. )
La desgracia de ser mujer en la era victoriana y el contrato de trabajo de una maestra de 1923 ( recuerden que dijimos que era una traducción)
Fecha: 31/07/2018
Para todos: 

Me gustaría organizar un concurso fotográfico sobre dos temáticas:
1- Gente que trabaja .Fotografiar gente real durante su trabajo ( en casa, en la calle, en la oficina, el banco, etc)
2- Instarrelato que los defina ( A c/u de  UDS): una foto más un epígrafe explicativo o contextualizador.
Link: Sos vos en la red

Pueden aprovechar para aguzar la mirada durante las salidas y paseos de las vacaciones de invierno.
La fecha de presentación sería octubre, para la semana de la Lengua y la comunicación.
NO hace falta que las impriman , sirve que las envíen por mail. Pueden usar filtros y hacer los cambios que quieran ( color, blanco y negro, sepia, mixto, etc).


martes, 10 de julio de 2018

Lo que es moda no incomoda


Lo que es moda ¿no incomoda?
24 noviembre 2017
Esta vez compartimos un artículo de revista sobre el bienestar (wellness , en inglés), la nueva movida “cool” patrocinada (y protagonizada) por la actriz norteamericana Gwyneth Paltrow (sí, la de Iron Man, Shakespeare Enamorado y Emma, entre otras). En ella se explica bien el corazón de esta tendencia que hace furor en los Estados Unidos: el aparente culto al bienestar y el empoderamiento de las mujeres.
Elegimos esta nota porque refleja  con claridad un tema que seguimos desde el principio en esta sección de  Educación y Género: la contradicción entre las “novedades”, que muchas veces parecen introducir (o prometer) cambios profundos, y los estereotipos ya antiguos y conservadores  en los que abrevan; contradicción que a su vez retroalimenta el statu quo que aparentan superar. (Véase como otro ejemplo nuestra nota de Las Medidas de Miss Perú).
En este caso, que proponemos usar como ejemplo de tantos otros, es indiscutible que tenemos un cambio en las formas; pero ¿tenemos el mismo cambio en el nivel del paradigma o lo es con  los valores y las ideas subyacentes?

La respuesta es no.
El estereotipo dominante es el de siempre: las mujeres deben esforzarse para entrar en el prototipo de belleza socialmente validado, que está básicamente definido en función de la delgadez y de la eterna juventud.
La novedad del wellness se limita a pasarlo menos mal en la búsqueda de lo mismo.

Ya habíamos visto algo de esto en nuestro análisis sobre la publicidad de electrodomésticos: en general, la mujer sigue en su rol, pero ahora lo cumple sonriente, sin derecho a quejarse o a estar cansada.
Apostamos a que docentes y alumnos entrenemos la mirada, para estar atentos a este tipo de contradicciones. Por eso proponemos una serie de interrogantes que podrían orientar la lectura del artículo:
En primer lugar, ¿ha cambiado realmente en la sociedad la idea sobre la belleza femenina?, porque si no es así, es probable que la industria de la belleza, devenida ahora en “industria del bienestar”, nos esté dando lo que le seguimos demandando: lo que sea necesario para adelgazar y estar “bellas-para-otros”.
Otra cosa, si efectivamente estuviese despuntando un cambio profundo, explicitado por ejemplo en el repudio a las dietas mencionado en el artículo, la respuesta del wellness, lejos de potenciar ese cambio, ¿no lo obtura y debilita? ¿No seria el wellness en ese caso algo completamente conservador y hasta reaccionario?.
En ese mismo escenario de un cambio real en ciernes, ¿no será que las empresas se disfrazan de otra cosa para no ser repudiadas, no perder legitimidad y seguir vendiendo? Ya nos hicimos esta pregunta en nuestro artículo sobre Miss Perú.
En fin, la propuesta de hacer disfrutando lo que antes se hacía sufriendo no es bastante. No se trata de cómo, que puede ser más o menos llevadero, se trata de qué , para qué y  para quién.
Gwyneth Paltrow, gurú de la nueva vida sana
“Era una escena perfecta de cómo son los Hamptons( balneario de lujo en el estado de Nueva York) de los jóvenes  cancheros en las revistas. Invitada por una amiga bohemia que vive en una isla y su grupo de íntimas con largas túnicas de vírgenes vestales y pelo al viento, llegamos en un pequeño barco al restaurante de moda sobre las rocas en Montauk. Allí nos sentaron a comer langosta recién pescada en una mesita de madera desvencijada con servilletas de papel. Todo tremendamente chic, con mozos en camiseta agujereada y gorra de béisbol, pero franceses y ultraprofesionales. A un lado teníamos hispters foodies que Instagrameaban cada bocado. Al otro se encontraba Gwyneth Paltrow y su entorno actuando de gente normal ligeramente aburrida.
El sol se ponía en el horizonte y el único sonido era el clic de los paparazzi en la distancia. Era como ser parte de un mundo a la vez decontracté y tremendamente cool. Y entonces se acabó. Rompiendo con la regla cardinal de todo newyorkino de siempre ignorar a las celebridades, una de las vírgenes vestales se dio vuelta, abordó a Gwynny y se le instaló a charlar con entusiasmo.
El resto no pudo ocultar su espanto. Pero nuestra compañera de mesa lo justificó diciendo que no le había preguntado a Paltrow sobre su carrera como actriz ni nada personal. Solamente se había explayado -largamente- sobre cómo, con el método de una profesora de gimnasia/gurú del wellness de la cual Paltrow es la cara oficial y principal inversionista, a ella le había cambiado la vida
Resulta que gracias al método de dicha profesora, nuestra amiga había perdido todo el peso de su último embarazo y entrado en una bikini (de algodón orgánico) justo a tiempo para el verano. Pero con Gwyneth no había intercambiado ni una palabra sobre “dietas” ni “ejercicio” ni “entrar en la bikini” (sin abandonar la cara de espanto, todas habíamos escuchamos atentamente la conversación). El intercambio fue, en cambio, sobre espiritualidad, encontrarse a uno mismo, sanarse, limpiar el interior, la unión con la naturaleza, que lo esencial es invisible a los ojos y demás.
Es, exactamente, lo que está pasando en todos los lugares de los Estados Unidos que son punta de lanza de las tendencias. Porque, de pronto, decir que se está o estuvo a dieta, que se quiere ser flaco, y que se está haciendo ejercicio para lograrlo se volvió políticamente incorrecto a ultranza. Antifeminista. Del Paleolítico (aunque no en el sentido del régimen alimenticio de moda). Puede ser que, para muchas mujeres, entrar en la bikini siga siendo el objetivo ulterior, pero reconocerlo no es sólo demodé, sino que refleja superficialidad y falta de aceptación de cómo es uno, pecados capitales para los millennials que se extendieron a todas las generaciones. La prueba más contundente probablemente sean las revistas, en las cuales ya casi nunca se habla de la dieta X para bajar X kilos, sino que todo está parafraseado de tal manera que se vincula con la búsqueda de un bienestar superior y no se mencionan los rollitos. Lo mismo ocurre con los productos más populares para bajar de peso, que se venden aclarando que son para algo mucho más espiritual que amigarse con la balanza. Y algo similar llega a buena parte del rubro de cosmética y belleza también.
La gran gurú de toda esta movida es, sin dudas, Gwyneth Paltrow. Su sitio web dedicado al wellness, Goop, es leído mensualmente por casi dos millones de personas de una edad promedio de 34 años y un ingreso familiar por encima de 100.000 dólares, el grupo soñado para la publicidad.
Ahora se redobla la apuesta. Goop anunció que unía fuerzas con Condé Nast, que publica Vogue, Vanity Fair y The New Yorker entre otras revistas poderosas, para sacar una publicación muy glamorosa en papel que saldrá cuatro veces a partir de este mes y que se está anunciando con bombos y platillos (zen, por supuesto). Ya se adelantó la tapa, que lleva a Paltrow desnuda en el barro, y parte del contenido, como un tratamiento con veneno de abejas para el cual se usa el avispón del animal mismo como aguja de acupuntura.
Por supuesto que la controversia está desatada. Pero hay muchos que están especialmente esperando a ver qué dice la revista sobre nuevas formas de bajar de peso (aunque usando un lenguaje más sutil) para probar cómo, una vez más, se busca lo mismo que siempre, sólo que escondido detrás de una genérica búsqueda de bienestar.
“Pérdida de peso es un concepto que, de alguna manera, terminó fuera de lo aceptable. La gente no quiere tener nada que ver con él. Sólo que sí lo desea. Quiere estar más flaca. Quiere estar menos gorda. ¡No es que haya nada malo en ser gordo! Sólo quieren que se llame el estar a dieta de alguna otra forma”, escribió Julianne Escobedo Shepherd, especialista en mujeres y cultura popular de la Universidad de Nueva York.
“Lo que pasa es que estamos viviendo una diet fatigue (fatiga de dietas), y entonces se busca que las americanas pierdan peso a través de la neurosis”, explicó en diálogo con La Nación revista Alex Kuzcinski, autora de Beauty Junkies, libro que explora los extremos a los que se llega en la búsqueda de la belleza.
Por supuesto que hay un gran debate de fondo sobre las dietas y la salud, cuándo son necesarias e incluso vitales (o no), con médicos e investigadores tomando posiciones con sustento científico detrás. Pero puramente a nivel de las formas -aunque es un nivel de las formas que mueve millones-, los medios están señalando que la gran tendencia del wellness se convirtió demasiadas veces en una búsqueda por conformar al ideal convencional de belleza femenina sólo que disfrazado de empoderización de la mujer, y del cuidarse a una misma.
“Los americanos tienen que convertir a la comida y el ejercicio en un fetiche con un esquema de cierto interés para manejarlo. Si sos alérgica al gluten e intolerante a la lactosa y decidís volverte vegana como está de moda, de hecho lo que estás haciendo es simplemente eliminar varios grupos de alimentos y ¡bingo! Perdiste peso como cuando hacés una dieta y simplemente estás ingiriendo muy poca comida -ejemplifica Kuczinski-. Pero es un poco masoquista”.
Kuczinski cuenta que, como parte de una investigación, fue a ver al doctor de moda que la gurú de Paltrow recomienda como complemento a su ejercicio. “Te pincha más de 80 veces, toma muestras de orina, sangre, ADN, excrementos, etcétera, y te dice qué deberías o no comer. En mi caso, me sacó una lista de alimentos que eran básicamente mi ingesta diaria (granos, queso, almendras, tomates, huevos, pollo, gluten, ensaladas verdes, arándanos). Como tenía algún tipo de sensibilidad a esos alimentos, me dio unos polvos medicinales para reemplazarlos. Perdí más de 5 kilos en un mes. Fue terrible. Pero su ejército de mujeres neoyorquinas ultradelgadas lo adoran. Viven en base a sus polvos y las inyecciones semanales de vitaminas”, señala.

Manicuría y meditación
Los grandes santuarios, justamente, de este grupo demográfico no podían entonces quedarse atrás. La prueba más evidente es Saks Fith Avenue, la tradicional tienda departamental que es sinónimo de lujo en la Gran Manzana. Al piso donde antes estaba Burberry y una línea de Armani ahora se armó The Wellery, una especie de bazar dedicado a todo lo último en la búsqueda de bienestar, que básicamente significa una mezcla de productos de última generación para el fitness combinados con remedios New Age.
The Wellery ofrece quioscos que venden jugo de palta y tratamientos futurísticos para esculpir el cuerpo. Hay cabinas de vidrio de cuerpo entero donde se inhalan sales terapéuticas entre luces psicodélicas, clases de gimnasia alternativa y tratamientos veganos de manicuría que prometen “ayudar con la memoria, la capacidad de enfoque, aumentar la autoestima y el bienestar general”. Y hay una meditación guiada mientras te cambian el esmalte.
Según el presidente de Saks, , “al wellness lo estamos llamando el nuevo lujo. Solía ser sinónimo de pieles y cueros. Ahora la gente sólo quiere sentirse mejor”. Y es todo maravilloso y positivo, pero, de vuelta, aunque no se usa en esas palabras, lo que allí se ofrece no es para combatir arrugas, sino para. estar más delgada.
El turismo es otra de las industrias que sumó a la tendencia. La gran moda del momento es lo que Kucinski llama starvecations, o vacaciones de hambre. Se trata de dejar la Gran Manzana por lugares bucólicos cuyos nombres suelen hacer referencia a algún tipo de retiro espirital oriental. “Trepás montañas todo el día y después te dan una almendra, me explica una rubia del Upper East Side que, con sus amigas del circuito de los grandes bailes de caridad, es habitué. Pero te encontrás con todo el mundo, sobre todo después de las fiestas, cuando se come de más, y es al nivel de lujo de una vacación en un destino norteamericano privilegiado.” El mismo concepto aspiracional se repite, también, en otros presupuestos.

Claro que no hay nada de particularmente nuevo en la idea de base. Pero “me voy a una clínica cara a bajar de peso” hoy suena tanto peor que decir “me voy al ashram a desintoxicarme física y espiritualmente”. Y los tradicionalmente llamados fat farms de los estadounidenses (o “granja de gordos” como se solían denominar a los centros para dieta con alojamiento en el medio del campo lejos de las tentaciones), fueron en muchos casos rebautizados fit farms. Una granja para ponerse en forma, que sugiere que uno se acepta como es, pero que busca ser una versión más poderosa de sí misma.
La tendencia llegó a tal extremo que The New York Times la llevó en la tapa de su revista dominical y fue una de las notas que marcaron el fin de este verano boreal. Relataba ejemplos como el de Weight Watchers, el decano de los métodos para bajar de peso, que se dio cuenta en 2015 de que tenía un problema de imagen y de a poco fue cambiando su mensaje. Eventualmente logró un branding basado en el girl power tan popular en los últimos años. Contrató a Oprah Winfrey, el emblema de ese tipo de actitud, como su vocera, y le dio un giro mucho más positivo a su típico lenguaje, que ahora parece destinado a avergonzar por el cuerpo.
Muchos, claro, empiezan a no estar convencidos, entre otras cosas porque en todo lo que tiene que ver con el cuerpo, suelen ser las mujeres las exponencialmente más afectadas. “Es la misma basura en un envase más bonito”, sentenció Escobedo Shepherd en su análisis para Jezebel, la revista online de temas femeninos. Peor aún, señaló que ahora volvió a ser aceptable criticar el cuerpo de las otras mujeres, con la excusa de que las otras no se están “queriendo a sí mismas”. Es todo una cuestión de léxico que ambos sexos ya se volvieron hábiles para manipular. Es bien sabido que cuando un hombre pone “busco una chica que sepa cuidarse a sí misma” en un sitio web para citas, detrás de ese lenguaje de empoderación femenina hay que leer, simplemente, “gorditas abstenerse”.
“Si con un nombre nuevo, la búsqueda para estar más delgada te hace más sana no se puede decir otra cosa que bienvenida sea”, es la opinión generalizada de los no-fanáticos respecto de la tendencia. El tema es que no parecería haber resultados contundentes que muestren que necesariamente así sea. Y no es que los cambios en el vocabulario resuelvan los temas de fondo, vinculados con quiénes de verdad deberían hacer dietas y cuán efectivas pueden llegar a ser, sobre todo en el largo plazo.
Además, las tendencias suelen ser pendulares y los neoyorquinos se cansan de todo muy rápido, con lo cual muchos apuestan a una anti-diet fatigue, o fatiga del movimiento antidieta. Según The New York Times ya está pasando con las palabras. El matutino sostiene que la gente gorda pasó de ser llamada gorda a con sobrepeso (“un eufemismo bien educado que -accidentalmente o no- implica que hay un peso estándar.)” “De esto se los pasó a llamar pleasently plump (agradablemente regordeta a con curvas” (“lo cual incorpora sexualidad y optimismo al tamaño cuando debería ser sexual y emocionalmente neutral”) a nuevamente gorda (“porque sólo es el juicio negativo de terceros el que carga con negatividad la palabra, y quizá ser gordo no es tan malo como nos han hecho creer”).
[…]Este otoño, sin embargo, con la polémica llegada de la nueva revista de Paltrow todos apuestan a que se recalentará el debate. Pero, en Nueva York, las mujeres ultraobsesionadas con el cuerpo ya señalan que el medio será leído y comentado por largos meses […]
*Texto y fotos corresponden a “Gwyneth Paltrow, gurú de la nueva vida sana”, por Juana Libedinsky para La Nación Revista, del domingo 15 de octubre de 2017
Fuente bibliográfica de todos los textos: Fundacion luminis



La agenda de género en el mundo


| Estereotipos, La agenda de género en el mundo, Política
El artículo que esta vez les compartimos, es una crónica de cómo se está desarrollando en Gran Bretaña el debate sobre el sexismo.
Nos pareció ilustrativo traer a colación ejemplos prácticos del protagonismo que temas de la agenda de género está cobrando en el mundo y de cómo cada sociedad da esa discusión y encuentra soluciones. Por eso seguramente volveremos con relatos como el que sigue en próximas entregas.
En este caso, el eje de la discusión lo traza el cuestionamiento social a eventos y comportamientos que hasta ahora permanecían “ocultos” o “naturalizados”, por ejemplo, el acoso sexual de políticos encumbrados a sus subalternas, o las diferencias en el salario de las mujeres en comparación con el de los hombres que realizan una tarea similar.
Un párrafo aparte merece “la Cena de los Presidentes”, un evento “tradicional” del establishment político y empresarial londinense, que se celebra (o celebraba) anualmente con el elegante fin de recaudar fondos para obras solidarias, pero al precio de exponer a la mujer al abuso de los hombres invitados, que se divertían con ellas. A costa de ellas. 
Elegimos destacar dos cosas sobre esto: primero, respecto al hecho de que solamente se invitaba a hombres, se nos ocurrió pensar: ¿sería porque se decidía de antemano que las mujeres no podían llegar a la posición de “presidente” en la política y las empresas? Por suerte, la realidad ha demostrado lo contrario.
En segundo lugar, dejamos abierta para su tratamiento en las aulas y salas de profesores la cuestión de la participación de las mujeres, que de algún modo fortalecen su propio sometimiento al aceptar cumplir su rol de objetos en reuniones como estas. Por supuesto, entendemos que no siempre se ha tratado de elecciones libres, al ser ellas empujadas por la necesidad o el desconocimiento, pero es un aspecto que está bien tratar desde que Nietzche nos advirtiera sobre “la moral de esclavo”, que hace posible la esclavitud.
Como sea, pensamos que un punto gravitante de este “capítulo británico del debate sobre el género” es que se desarrolla en una sociedad con un apego particular a las costumbres, cristalizadas en general como verdaderas “instituciones”, muchas veces, la armadura de los prejuicios sexistas que en esta sección nos concentramos en desmontar.
Por supuesto, lo destacable de todo esto es que, como se verá, las cosas no quedaron en el debate y las palabras, sino que empiezan a tener consecuencias prácticas, no solamente dadas por las renuncias de los hombres denunciados y las mujeres disconformes, sino sobre todo, por la sanción de ciertas leyes orientadas al corazón de algunos de estos problemas, como la normativa que obligará a las empresas a hacer públicas la diferencias salariales entre hombres y mujeres, o la propuesta de revisar los mecanismo de selección y contratación del personal de ciertos funcionarios públicos.
A continuación, el artículo completo.
Los escándalos avivan el debate sobre el sexismo en Gran Bretaña
“El primer disparo fue directo al corazón de Westminster: a finales del año pasado, un aluvión de acusaciones de acoso sexual por parte de diputados a sus subalternas provocó la renuncia de dos ministros y la promesa de una revisión a fondo de los procedimientos de contratación de los asistentes de los legisladores.
El segundo proyectil alcanzó a la BBC: el 8 de enero, la prestigiosa delegada en China de la corporación pública dimitió tras comprobar que cobraba sustancialmente menos que dos compañeros varones en cargos equiparables, y denunció “una cultura salarial secreta e ilegal” que discrimina sistemáticamente a las mujeres. Y el tiro de gracia impactó de lleno la semana pasada, en las tripas del centro financiero londinense.
Una periodista del Financial Times se hizo pasar por una de las promotoras en la Cena de los Presidentes, un banquete anual que recauda fondos para buenas causas entre el establishment empresarial, financiero y político británico, que un maestro de ceremonias definió acertadamente como “el evento más políticamente incorrecto del año”.
Los 360 invitados eran solo hombres y, para servirlos, se reclutó a 130 promotoras “altas, delgadas y bellas”, a las que se les exigió llevar ropa interior negra a juego con las minifaldas que se les proporcionaban. A las mujeres se les hizo firmar acuerdos de confidencialidad, se les prohibió llevar celular y se les ofreció reiteradamente alcohol.
El movimiento global contra el acoso y el sexismo, desatado tras el escándalo del productor cinematográfico Harvey Weinstein, sacudió los pilares de la vida pública británica. Que un diputado envíe a su asistenta a comprarle juguetes eróticos, o que, como ocurrió la semana pasada, altos ejecutivos de la City se diviertan manoseando a las promotoras habla de una persistente aceptación institucional del acoso y el sexismo.
El escándalo de la cena en que ejecutivos de la City se divertían al tocar a las jóvenes promotoras se suma a las denuncias de acoso en el Parlamento y al debate sobre la discriminación salarial.
Las promotoras, según la periodista infiltrada en la cena benéfica, eran acosadas y toqueteadas constantemente por algunos asistentes. Uno de ellos decidió mostrar su XXX a una chica, y otro invitó a una a terminarse la copa de champagne, arrancarse la bombacha y bailar encima de la mesa. Los premios de la subasta benéfica incluían un vale por una operación de cirugía estética para “añadir un poco de picante a su esposa”, un té con el gobernador del Banco de Inglaterra y una comida con el ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson.
De momento, el escándalo provocó el cierre de la organización benéfica, que montaba el evento desde hace 33 años; la dimisión de un funcionario del Ministerio de Educación que ostentaba la copresidencia de la organización, y un clamor para que el ministro de Infancia y Familia, Nadhim Zahawi, que acudió a la cena, haga lo propio. Dos hospitales infantiles devolvieron el dinero que recibieron de la subasta, y el gobierno anunció una revisión de las cláusulas de confidencialidad.
Hechos como el de la Cena de los Presidentes, denuncian los críticos, ponen de manifiesto la persistencia de una decadente cultura de club de caballeros que no ayuda a la paridad en los círculos del poder, por mucho que una mujer ostente el más alto cargo político del país, como es la primera ministra Theresa May.
“Pensaba que este tipo de actitud de cosificación de la mujer era algo del pasado”, dijo May tras el escándalo. “Lamentablemente, lo que muestra ese evento es que sigue habiendo mucho por hacer. Yo continuaré trabajando, como hice durante todo mi tiempo en la política, para que realmente podamos decir que las mujeres son respetadas, aceptadas y tratadas como iguales”, añadió.
Gracias al trabajo de la diputada laborista Harriet Harman, para abril próximo todas las empresas británicas con más de 250 empleados deberán hacer públicas sus diferencias salariales entre hombres y mujeres. Algunas lo hicieron ya -655 de un total de cerca de 9000- y el resultado no es excesivamente alentador. En la empresa financiera Virgin Money, por ejemplo, las mujeres cobran de media un 32,5% menos que los hombres; en la empresa de aviación EasyJet, un 51,7% menos. Los dos principales partidos, por su parte, aún no hicieron públicas sus cifras.
En 2018 se cumplen 100 años desde que las mujeres tienen derecho a voto y a presentarse a elecciones al Parlamento británico. En 2016 se cosechó una victoria que supo a derrota: el total de mujeres elegidas a lo largo de la historia para la Cámara de los Comunes llegó a 455. El mismo número de diputados varones que se sentaban en la Cámara solo en esa legislatura.”
*De La Nación del 27 de enero de 2018





Antropología: La desgracia de ser mujer en la era victoriana

Les dejo el link del artículo.
 Link

Contrato de laboral de las maestras de 1923,
Este es un acuerdo entre la señorita…………………………………………………….maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela………………………………..por la cual la señorita ……………………………….acuerda impartir clases durante un período de ocho meses a partir del……………………… de septiembre de 1923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita……………………………………………… la cantidad de (*75) mensuales.
La señorita…………………………………………………………..acuerda:
1.- No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.
2.- No andar en compañía de hombres.
3.- Estar en su casa entre las 8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana a menos que sea para atender función escolar.
4.- No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.
5.- No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.
6.- No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.
7.- No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.
8.- No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.
9.- No vestir ropas de colores brillantes.
10.- No teñirse el pelo.
11.- Usar al menos 2 enaguas.
12.- No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.
13.- Mantener limpia el aula:
a) Barrer el suelo al menos una vez al día.
b)Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente.
c)Limpiar la pizarra al menos una vez al día.
d)Encender el fuego a las 7:00, de modo que la habitación esté caliente a las 8:00 cuando lleguen los niños.
 14.- No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.
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Lenguaje inclusivo.

Nena de santa Fe.
Juntes hay que jugar Canticuénticos. Carnavalito.

Articulo de opinión , España.

viernes, 6 de julio de 2018

Antropología. Taller de arte precolombino

Estuvimos trabajando con los alumnos de 4º A, el arte de los pueblos originarios y aprendieron la técnica del arte textil- que como decía en otra entrada- que es y fue tan importante en América. Trabajaron además con intervención de objetos de reciclado y la estampa de motivos de la cultura de La Aguada y Belén, del norte argentino. Estos son algunos de los trabajos:







Telar grupal


Les dejo dos links muy interesantes para que se informen sobre este arte milenario. Existe un museo , el CAAT (Centro Argentino de Arte Textil , Link:  CCAT) que se puede visitar personal y virtualmente. Les recomiendo la exposición de minitelares en los que ademas de hilo, lana y otros textiles se incluye el papel.
Y les dejo el link de una exposición que comienza mañana 05/07/2018 sobre el poncho en el Senado.
Muestra sobre el poncho
Espero que hayan aprendido  ( y se hayan divertido) y que me traigan las muestras- salvo que las quieran de recuerdo- para ver qué podemos confeccionar con ellas.