martes, 29 de marzo de 2011

Evaluacion

El 30/03/2011 Evaluación de acentuación y homonimia.
Clasificación de palabras según su acentuación, reglas de acentuación, excepciones.
Homonimia.

martes, 22 de marzo de 2011

recuperatorio de acentuación

Para recuperar EL EJERCICIO de acentuación deben hacer lo siguiente:
-Escribir cada palabra equivocada de la prueba, separarla en sílabas (dejar sufieciente espacio entre las sílabas para que sea claro) marcar la sílaba tónica y luego explicar por qué llevan o no tilde cada una de esas palabras.
2-Hacer lo mismo con las palabras en negrita en las siguientes oraciones, además de tildarlas si corresponde.
a) No se que comi, pero me siento mal.
b)¡Te dejo el te en tu escritorio o encima del baul?
c) La radiografia de torax esta optima. !Vistase¡
d) Para analizar sintacticamente debemos partir del verbo.

Fecha máxima de entrega miércoles 30 de marzo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ejercio de acentuacion

el 21 de marzo los alumnos de 3 B harán un ejercicio de acentuación con nota.
Si alguien quiere practicar mande un mail o pida el ejercicio en mi oficina por la mañana

domingo, 13 de marzo de 2011

Contrato pedag[ogico

>CONTRATO PEDAGÓGICO

1. Los alumnos deberán tener en clase los materiales de trabajo: libro de texto (si se lo ha solicitado), textos de lectura, carpeta, fotocopias, útiles varios, etc.
2. La carpeta deberá ser presentada en forma completa y organizada cada vez que sea requerida por el profesor. En ella constarán todas las actividades que se realicen en clase y las que se realizaron como tarea.
3. Se exigirá el cumplimiento de las tareas domiciliarias: deberes, búsqueda de material, lectura de textos, estudio de los temas dados en clase.
4. La evaluación de la asignatura se realizará en sus distintos aspectos: parte teórica, parte práctica, lectura, lecciones orales y escritas, producción de textos, normativa, trabajos grupales, etc. También se evaluarán el cumplimiento, la responsabilidad, la participación en clase, el respeto, etc.
5. Si el alumno no estudia para una evaluación oral, su calificación será 1(uno). Si no cumple con tareas asignadas o material pedido, se le pondrá un signo menos, que, sumado a otro, significará un 1 (uno).
6. La ortografía se evaluará en forma global, en todos los trabajos y evaluaciones escritas.
7. Si un alumno falta a una evaluación avisada, se le tomará a la clase siguiente, previa presentación de una constancia médica o nota de los padres que justifique la inasistencia.
8. El alumno que falta debe copiar lo que se dio en clase, e informarse acerca de las tareas requeridas para la clase siguiente, de manera de reintegrarse con su carpeta y conocimientos al día.
9. Las evaluaciones y trabajos prácticos deberán ser entregados en tinta y con prolijidad.
10. Se considerará de fundamental importancia el respeto por el docente, por los pares y por las pautas de convivencia establecidas en la institución, lo cual incluye una vinculación cordial con todos, y la utilización de un lenguaje acorde con una institución educativa, con exclusión de palabras y gestos ofensivos y/o groseros.


Firma de la madre/padre/tutor:
Firma del alumno:
Firma del profesor:

Bienvenida

Bienvenida a todos los alumnos del 2011!!!!
Espero que nos encontremos seguido en este sitio. Voy a subir la informacion importante * o no tanto que desarrollemos en clase. Recuerden que cuando entren a una tarea deben chequear que corresponde a su curso.

martes, 30 de noviembre de 2010

Barroco Hispanoamericano

Barroco Hispanoamericano “Sor Juana Inés de la cruz”
Con la Conquista y colonización, España importa cultura. En el caso de la literatura, los movimientos españoles se suceden en América. El barroco no es ajeno este proceso. Pero, en España se lo define como el movimiento propio del siglo XVII; en América se extenderá también al siglo XVIII. De sus dos exteriorizaciones poéticas características, el conceptismo (Quevedo) y el culteranismo (Góngora) predomina el segundo. Son gongoristas poetas como Hernando Domínguez Camargo, Sor Juana Inés de la cruz, Carlos de Sigüenza y Góngora, entre otros.
Si podemos pensar en algún aporte del Barroco americano en el europeo, esto se ve en la arquitectura (“edificios en los que el lujo y los adornos se hermanan con la magnificencia de la estructura”, según el crítico Henríquez Ureña). Y no podemos dejar de mencionar “las constantes barrocas americanas” y en especial el neobarroco propio de la narrativa hispanoamericana que se dio a partir de la década del ’60 en autores como Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, y, por supuesto, Gabriel García Márquez.
Sor Juana Inés de la Cruz.
Juana Ramírez de Asbaje- Sor Juana Inés- nació en Méjico en 1651 aprendió leer a los tres años y a los siete quiso entrar a la universidad disfrazada de hombre. A los nueve aprendió latín. A los trece, entró en la corte donde escribió poemas a pedido de los nobles y cultivó su intelecto. EN 1667, ingresó al convento de las Carmelitas descalzas, pero tres meses después se trasladó al de San Jerónimo, donde permaneció hasta su muerte en 1695. Entre 1689 y 1692, se publicaron en España dos tomos con sus obras completas.
Su literatura tiene fundamentalmente dos ámbitos: teológico (gralmente en prosa) y profano( en verso). La coexistencia de estas dos vertientes representa la polifonía en las obras de Sor Juana, en la que coexisten los contrarios a partir de los cuales se genera la polémica.
Obra Lírica: 1- Villancicos y coplas: de corte religioso, propicias para ser cantadas, fueron escritas por encargo. Registran tanto español culto como lenguaje popular. 2- Sonetos: son las poesías más conocidas y en ella sobresale el tema del amor no consumado: mundano, místico y al conocimiento. La escritura para ella es un proceso liberador, la respuesta positiva que resulta de sumar dos elementos negativos: la negación que hace de su cuerpo de mujer y la negación de la Iglesia y de la sociedad para que las mujeres se instruyan 3- Las redondillas: estrofas de cuatro versos octosilábicas con rima consonante ABBA. La más famosa aparece en la selección y es la que habla de la posición de la mujer frente al hombre. 4- Primero Sueño: es una obra de madurez en la que intenta sumar ciencia y poesía. La obra plantea un viaje poco exitoso en busca del conocimiento absoluto del Universo.
Obra en prosa: Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. De carácter epistolar. Es la respuesta a una carta escrita por el Obispo de Puebla en la que se le critica su compulsión al estudio de la ciencia mundana y la composición de poesía y se le recomienda preocuparse por los asuntos de Dios. Tres meses después ella responde esa carta explicando sus razones.

El fin, Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges
(1899–1986)


EL FIN
(Artificios, 1944;
Ficciones, 1944)



RECABARREN, TENDIDO, ENTREABRIÓ los ojos y vio el oblicuo cielo raso de junco. De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra, una suerte de pobrísimo laberinto que se enredaba y desataba infinitamente…
Recobró poco a poco la realidad, las cosas cotidianas que ya no cambiaría nunca por otras. Miró sin lástima su gran cuerpo inútil, el poncho de lana ordinaria que le envolvía las piernas. Afuera, más allá de los barrotes de la ventana, se dilataban la llanura y la tarde; había dormido, pero aun quedaba mucha luz en el cielo. Con el brazo izquierdo tanteó dar con un cencerro de bronce que había al pie del catre. Una o dos veces lo agitó; del otro lado de la puerta seguían llegándole los modestos acordes. El ejecutor era un negro que había aparecido una noche con pretensiones de cantor y que había desafiado a otro forastero a una larga payada de contrapunto. Vencido, seguía frecuentando la pulpería, como a la espera de alguien. Se pasaba las horas con la guitarra, pero no había vuelto a cantar; acaso la derrota lo había amargado. La gente ya se había acostumbrado a ese hombre inofensivo. Recabarren, patrón de la pulpería, no olvidaría ese contrapunto; al día siguiente, al acomodar unos tercio de yerba, se le había muerto bruscamente el lado derecho y había perdido el habla. A fuerza de apiadarnos de las desdichas de los héroes de la novelas concluímos apiadándonos con exceso de las desdichas propias; no así el sufrido Recabarren, que aceptó la parálisis como antes había aceptado el rigor y las soledades de América. Habituado a vivir en el presente, como los animales, ahora miraba el cielo y pensaba que el cerco rojo de la luna era señal de lluvia.
Un chico de rasgos aindiados (hijo suyo, tal vez) entreabrió la puerta. Recabarren le preguntó con los ojos si había algún parroquiano. El chico, taciturno, le dijo por señas que no; el negro no cantaba. El hombre postrado se quedó solo; su mano izquierda jugó un rato con el cencerro, como si ejerciera un poder.
La llanura, bajo el último sol, era casi abstracta, como vista en un sueño. Un punto se agitó en el horizonte y creció hasta ser un jinete, que venía, o parecía venir, a la casa. Recabarren vio el chambergo, el largo poncho oscuro, el caballo moro, pero no la cara del hombre, que, por fin, sujetó el galope y vino acercándose al trotecito. A unas doscientas varas dobló. Recabarren no lo vio más, pero lo oyó chistar, apearse, atar el caballo al palenque y entrar con paso firme en la pulpería.
Sin alzar los ojos del instrumento, donde parecía buscar algo, el negro dijo con dulzura:
—Ya sabía yo, señor, que podía contar con usted.
El otro, con voz áspera, replicó:
—Y yo con vos, moreno. Una porción de días te hice esperar, pero aquí he venido.
Hubo un silencio. Al fin, el negro respondió:
—Me estoy acostumbrando a esperar. He esperado siete años.
El otro explicó sin apuro:
—Más de siete años pasé yo sin ver a mis hijos.
Los encontré ese día y no quise mostrarme como un hombre que anda a las puñaladas.
—Ya me hice cargo —dijo el negro—. Espero que los dejó con salud.
El forastero, que se había sentado en el mostrador, se rió de buena gana. Pidió una caña y la paladeó sin concluirla.


—Les di buenos consejos —declaró—, que nunca están de más y no cuestan nada. Les dije, entre otras cosas, que el hombre no debe derramar la sangre del hombre.
Un lento acorde precedió la respuesta de negro:
—Hizo bien. Así no se parecerán a nosotros.
—Por lo menos a mí —dijo el forastero y añadió como si pensara en voz alta—: Mi destino ha querido que yo matara y ahora, otra vez, me pone el cuchillo en la mano.
El negro, como si no lo oyera, observó:
—Con el otoño se van acortando los días.
—Con la luz que queda me basta —replicó el otro, poniéndose de pie.
Se cuadró ante el negro y le dijo como cansado:
—Dejá en paz la guitarra, que hoy te espera otra clase de contrapunto.
Los dos se encaminaron a la puerta. El negro, al salir, murmuró:
—Tal vez en éste me vaya tan mal como en el primero.
El otro contestó con seriedad:
—En el primero no te fue mal. Lo que pasó es que andabas ganoso de llegar al segundo.
Se alejaron un trecho de las casas, caminando a la par. Un lugar de la llanura era igual a otro y la luna resplandecía. De pronto se miraron, se detuvieron y el forastero se quitó las espuelas. Ya estaban con el poncho en el antebrazo, cuando el negro dijo:
—Una cosa quiero pedirle antes que nos trabemos. Que en este encuentro ponga todo su coraje y toda su maña, como en aquel otro de hace siete años, cuando mató a mi hermano.
Acaso por primera vez en su diálogo, Martín Fierro oyó el odio. Su sangre lo sintió como un acicate. Se entreveraron y el acero filoso rayó y marcó la cara del negro.
Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música… Desde su catre, Recabarren vio el fin. Una embestida y el negro reculó, perdió pie, amagó un hachazo a la cara y se tendió en una puñalada profunda, que penetró en el vientre. Después vino otra que el pulpero no alcanzó a precisar y Fierro no se levantó. Inmóvil, el negro parecía vigilar su agonía laboriosa. Limpió el facón ensangrentado en el pasto y volvió a las casas con lentitud, sin mirar para atrás. Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un hombre.